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martes, 26 de abril de 2011

FENG SHUI - LA COLOCACION DE LA CAMA



El dormitorio es la habitación más personal de cada residente de una casa. Es el refugio más íntimo, el lugar más propio y el que más debe responder a sus gustos. Debe ser tratado con la misma consideración que se dispensaría a un santuario.
La cama es, obviamente , el mueble más importante. Su ubicación es fundamental ya que no sólo es el lugar donde reponemos fuerzas sino, además el lugar en el cual somos más vulnerables. Deberá estar emplazada de forma que nos haga sentir, ante todo, seguros y confiados para poder entregarnos al sueño.

Lo ideal es que la cama tenga una orientación desde la cual se pueda controlar la puerta de entrada. La peor, tal vez, es aquella en la que el durmiente dá la espalda a la puerta porque de este modo se aumenta su vulnerabilidad y se propicia un estado de alerta que podría acarrear insomnio. 

También debe rechazarse cualquier posición en la que la cama quede directamente frente a la puerta, con los pies mirando hacia ella. Por un lado, porque el durmiente quedaría expuesto a la entrada del Chi, y por otra, porque dormir con los pies en línea recta con una puerta hace referencia a la muerte. En castellano, la expresión "con los pies para adelante", se refiere, precisamente, a esta posición.

Si este problema no se pudiera solucionar cambiando la cama de lugar, la cura consiste en colgar una bola facetada o un bailarín de viento entre los pies de la cama y la puerta.

Las camas que se encuentran entre puerta y ventana también pueden tener efectos negativos sobre la salud del durmiente que se encontraría en este caso, en medio de la corriente de Chi. Esta posición requería una cura que suavizara la energía que sale por la ventana.

Lo que proporciona la mayor sensación de seguridad es dormir con el cabecero de la cama apoyado en una pared.
Estas ofrecen la protección de la tortuga (que en un paisaje estaría representada por la montaña). Sin embargo, el Feng Shui recomienda usar siempre camas con cabecero. ya que su ausencia puede producir inestabilidad y sensaciòn de ingravidez. Además, es necesario recordar que por las paredes suelen pasar cables eléctricos y cañerías que pudieran perturbar el sueño. Si la cama careciera de cabecero, éste puede reemplazarse con una tela o con un panel de madera o corcho que actúen como aislante.

Dormir directamente sobre el suelo no es bueno, lo ideal es hacerlo sobre, a una distancia de unos 45 cm. Las camas ubicadas debajo de una ventana se encuentran en una posición debil, pues la protecciòn de la montaña resulta frágil y el durmiente podría ser perturbado por la entrada de luz, sonido, humedad o corriente de aire. Si no hubiera más remedio que colocarla en esta posiciòn, el Feng Shui aconseja dormir con ella cerrada y oscurecerla lo más posible dejando, además, un espacio de separación entre ésta y el cabecero.

Sobre la cabeza del durmiente no debe haber objetos pesados que puedan caerse o desprenderse, tampoco objetos agresivos o que tengan cantos en punta o esquinas. Se desaconsejan las camas cuya zona de la cabeza está empotrada en un mueble o estantería.
Las metálicas pueden resultar perturbadoras y nocivas porque aumentan la cantidad de electricidad circulante alrededor del cuerpo. También, en aras de la seguridad, es preferible evitar las patas metálicas que sobresalgan, los relieves afilados o las decoraciones puntiagudas.

Es esencial dejar un espacio a ambos lados y debajo de la cama para que el chi pueda fluir. En este sentido, guardar trastos debajo de la cama es un práctica contraproducente que provoca su estancamiento, el cual, sin duda, afectará de diferentes modos a la persona que duerma en ella.

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